«A quien no quiere ir, todas la bajadas le parecen subidas». Provervio popular.
Mi abuelo Blas era hombre de campo; rústico, pero sabio. Él, con un punto de amargura, siempre se incluía dentro del «gente de pocas letras«, pero disponía de un amplio arsenal de dichos y expresiones de las que echar mano para dar un veredicto sabio, conciso y certero para cada situación.
Yo creo que, ante esta encrucijada económico-política en la que nos encontramos, mi abuelo aplicaría esta expresión a la actitud de muchos políticos, que saben lo que hay que hacer pero que se resisten con todas sus fuerzas a hacerlo. Y por eso estamos como estamos y ahí seguimos.
Hay algo peor que no saber que hacer: tenerlo claro pero no querer hacerlo.
Es como estar mirándose la herida, sabiendo que se va a infectar, y no querer aplicarse alcohol porque pica…
«A quien no quiere ir, todas la bajadas le parecen subidas». Provervio popular.
Muy bueno.
Me recuerda a otro proverbio de formulación parecida, pero con un significado un poco diferente: «Para el que no sabe adónde va, ningún viento es favorable».
Saludos.